Las polĆ­ticas urbanas de Taboada en la ciudad del post-Cordobazo

SebastiƔn Malecki Santiago CanƩn

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En mayo de 1969 se produjo la revuelta urbana conocida como el Cordobazo. Ante el paro convocado por la ConfederacioĢn General del Trabajo (CGT) nacional para el 30 de mayo, la CGT local decidioĢ hacerlo por 38 horas, comenzando el diĢa 29 con un abandono de tareas y una manifestacioĢn por el centro de la ciudad. La protesta fue coordinada entre los sindicatos y el movimiento estudiantil que se plegoĢ al paro con sus propias demandas. El 29 por la manĢƒana, cinco grandes columnas de obreros y estudiantes buscaron avanzar hacia el centro de la ciudad, encontraĢndose pronto con la represioĢn de la policiĢa, que causoĢ el primer muerto. Esto enardecioĢ los aĢnimos y la policiĢa se vio raĢpidamente superada y terminoĢ por retirarse del aĢrea central. Para despueĢs del mediodiĢa, se habiĢan levantando barricadas en diversos sitios, con el apoyo decidido de los vecinos. Hacia la tarde, el EjeĢrcito avanzoĢ sobre la ciudad para recuperar el control pero se topoĢ con diversas resistencias ā€”como la de las barricadas o del apagoĢn realizado por el sindicato de Luz y Fuerzaā€” que dificultoĢ su cometido. Aunque con mucha menor intensidad, los enfrentamientos continuaron hasta la tarde del diĢa 30, sobre todo en el barrio estudiantil del CliĢnicas y en algunas barriadas obreras de la periferia.

ā€œedificios humeantes y esqueletos carbonizados de autos, calles salpicadas con fragmentos de vidrios y barricadas y hogueras de uno a otro extremo de CoĢrdoba daban la apariencia de una ciudad en guerraā€.
James Brennan (1996: 198)

En lo inmediato, el Cordobazo supuso el reemplazo de las autoridades provinciales y municipales pero tambieĢn dejoĢ herido de muerte al Gobierno nacional de Juan Carlos OnganiĢa, que cayoĢ un anĢƒo despueĢs. Prontamente, la revuelta urbana se constituyoĢ en uno de los principales hitos del ciclo de radicalizacioĢn poliĢtica que afectoĢ a la Argentina hasta mediados de la deĢcada del setenta. Mucho se ha estudiado sobre las condiciones que lo hicieron posible y sobre algunas de sus consecuencias, pero todaviĢa es poco lo que se sabe sobre lo que pasoĢ con la ciudad en el post Cordobazo.

Portada revista JerĆ³nimo, aƱo 3, nĆŗmero 35, 1971.

En el presente artiĢculo me propongo indagar los tiempos inmediatos a la revuelta, maĢs especiĢficamente, me interesa centrarme en las poliĢticas urbanas de la breve intendencia del arquitecto Hugo Taboada (1969ā€”1970) y en la circulacioĢn local de las ideas relativas a la ciudad y el urbanismo. De las primeras se destacan el establecimiento de manos uĢnicas en calles y avenidas, la refuncionalizacioĢn de plazas y la peatonalizacioĢn del centro, que tuvieron un alto impacto en la ciudad. Ahora bien, Āæpor queĢ, ante la situacioĢn en la que habiĢa quedado la ciudad luego del Cordobazo, la respuesta del Intendente parece haberse reducido a esas iniciativas? ĀæCoĢmo entenderlas? Si ante lo que fue una de las mayores revueltas urbanas de la historia Argentina dichas propuestas parecen de baja intensidad, mi hipoĢtesis es que deberiĢan entenderse, en todo caso, como una ā€œsolucioĢn de compromisoā€ entre las ideas circulantes en la cultura arquitectoĢnica local y las posibilidades que ofreciĢa el gobierno de la ā€œRevolucioĢn Argentinaā€.

Y me refiero a una solucioĢn de compromiso porque ante lo que podriĢa haber sido alguĢn tipo de poliĢtica urbana represiva, la reaccioĢn del municipio puede ser entendida como un intento de reconstitucioĢn del espacio urbano. BuĢsqueda de reconstitucioĢn que debe ser enmarcada en un estado del debate sobre lo urbano en la Facultad ā€”donde participaban los teĢcnicos del municipioā€” en el que ademaĢs se produjo una de las mayores experiencias de radicalizacioĢn de las universidades argentinas con el Taller Total (1970ā€”1975). La distancia entre estos debates y aquellas propuestas, quisiera argumentar, respondiĢa menos a diferentes concepciones sobre lo urbano ā€”que las habiĢaā€” que a las posibilidades que ofreciĢa una gestioĢn estatal signada por la inestabilidad pero que requeriĢa agilidad y eficiencia inmediata.

Por otra parte, manos uĢnicas, refuncionalizacioĢn de plazas y peatonalizacioĢn del centro podriĢan ser entendidas, tomando en preĢstamo libre la expresioĢn de Ernst Bloch, como la ā€œsimultaneidad de lo no simultaĢneoā€ ya que respondiĢan a diferentes momentos de los debates urbaniĢsticos a nivel internacional. Efectivamente, mientras la preeminencia del automoĢvil como parte del repertorio de soluciones del urbanismo funcionalista ā€”que habiĢa plagado de avenidas y autopistas a las ciudades de Europa y Estados Unidosā€” estaba siendo ampliamente criticado desde los sesenta, las aĢreas peatonales, por el contrario, habiĢan surgido como respuesta a la revalorizacioĢn de la calle y el espacio puĢblico en los debates arquitectoĢnicos posteriores a la segunda guerra mundial, ganando notoriedad sobre todo hacia mediados de los sesenta.

Si en CoĢrdoba ambas soluciones podiĢan aplicarse como parte de un mismo plan fue por el acelerado proceso de crecimiento urbano que requirioĢ proponer soluciones que, en otras ciudades, se realizaron de modo escalonado en el tiempo. Pero lo maĢs interesante del caso cordobeĢs es que aquellas propuestas fueron presentadas con un sentido inverso al que teniĢan en el debate internacional: mientras las intervenciones viales se veiĢan como siĢmbolo de modernidad, progreso y eficiencia, las peatonales eran propuestas bajo la imagen del livingroom, que remitiĢa a lo domeĢstico y lo familiar y, asiĢ, como un intento de reconstitucioĢn de una comunidad que el Cordobazo habiĢa roto.

2

Luego del Cordobazo, el proyecto del gobierno militar autodenominado ā€œRevolucioĢn Argentinaā€ entroĢ en crisis, poniendo en evidencia tensiones y contradicciones que se habiĢan mantenido latentes desde su comienzo en 1966. Pero si OnganiĢa no fue desplazado inmediatamente se debioĢ, como senĢƒala Guillermo Oā€™Donell (2009), a que las corrientes liberales y nacionalistas de las Fuerzas Armadas no se pusieron de acuerdo sobre la forma y el momento para hacerlo. Con la intencioĢn de descomprimir la situacioĢn en la provincia y de generar ciertos consensos civiles, el gobierno nacional se dispuso a otorgar algunas gobernaciones provinciales a civiles o militares que tuvieran predicamento en la sociedad civil (Pons, 2017: 351). Este fue el caso del nuevo gobernador de CoĢrdoba, el Comodoro Roberto Huerta. Quien, a su vez, designoĢ a Hugo Taboada como Intendente de CoĢrdoba.1

Enrolado en los sectores desarrollistas que habiĢan apoyado a Frondizi, Taboada compartiĢa con Huerta ā€”que en 1958 fue secretario de Armas de Frondiziā€” no soĢlo sus simpatiĢas nacionalistas sino que tambieĢn convergieron en el Movimiento de IntegracioĢn y Desarrollo (MID), siendo candidatos a Intendente y Gobernador por este partido en las elecciones de 1973. SeguĢn hemos podido reconstruir 2, Taboada era un suerte de ā€œdandiā€, un moderno por su inclinacioĢn hacia el cambio y la novedad ā€”artiĢsticas o socialesā€” pero alejado de los sectores poliĢticamente radicalizados.

La formacioĢn de arquitecto de Taboada no es un dato menor y bien ejemplifica ciertas tendencias dentro de la cultura arquitectoĢnica argentina. Como ha senĢƒalado Graciela Silvestri, el arquitecto junto al socioĢlogo y el psicoĢlogo no soĢlo quedoĢ asociado al proceso de modernizacioĢn social de los sesenta, sino que tambieĢn podiĢa dividir sus orientaciones poliĢticas de su trabajo profesional. AsiĢ, a pesar de la fuerte represioĢn a las Universidades, los arquitectos seguiĢan viendo en el Estado el principal comitente para sus proyectos y el agente capaz de llevar adelante sus proyectos de planificacioĢn en la ā€œconviccioĢn de que la modernizacioĢn del paiĢs debiĢa estar en manos fuertesā€ (Silvestri, 2014: 81).

Calle 9 de Julio antes de ser peatonal. Fuente: Desconocido.

La intendencia de Taboada fue breve ā€”menos de un anĢƒoā€” pero intensa en lo que a la intervencioĢn en la ciudad se refiere. En poco tiempo puso en marcha diversos proyectos que cambiaron parte de la fisonomiĢa de la ciudad, los cuales no dejaron de provocar sonados debates. Y es que esos cambios tocaron puntos simboĢlicos sensibles de la ciudad. Las ideas urbaniĢsticas que las sustentaban, algunas novedosas en el contexto argentino, remitiĢan a distintos momentos del debate internacional. Parte de esos proyectos respondiĢan al Plan Regulador realizado por Ernesto La Padula (1954ā€”1958) o se complementaban con eĢl, pero sobre todo deben ser enmarcados en una ciudad que veniĢa sufriendo importantes transformaciones desde principio de los cincuenta.

Dicho muy raĢpidamente, entre 1947 y 1970 ā€”para tomar dos fechas censalesā€”, la poblacioĢn praĢcticamente se duplicoĢ, pasando de 386.000 habitantes a casi 800.000. En esos anĢƒos, CoĢrdoba fue densificando su centro, consolidando sus aĢreas intermedias y, a partir de los sesenta, vivioĢ un crecimiento exponencial de sus aĢreas perifeĢricas, donde se asentaron en forma mayoritaria las nuevas industrias y obreros. Justamente el aĢrea central fue una de las zonas que mayores transformaciones experimentoĢ, viviendo un verdadero boom de construcciones en altura. De los diversos emprendimientos de la intendencia de Taboada, me interesa detenerme en tres: la implementacioĢn de mano uĢnica, la refuncionalizacioĢn de dos plazas y la creacioĢn de peatonales.

Veamos los distintos proyectos, empezando por la implementacioĢn de la mano uĢnica. El crecimiento demograĢfico, el importante aumento del parque automotor ā€”en una ciudad que teniĢa las dos primeras plantas automotrices del paiĢsā€” y la densificacioĢn del aĢrea central habiĢan convertido al traĢnsito en una preocupacioĢn real. Para ese entonces, CoĢrdoba habiĢa dejado de ser una ā€œtranquila capitalā€ provinciana para convertirse en una ciudad moderna y dinaĢmica en la que el auto teniĢa una presencia real y simboĢlica de primera importancia. Por ello, las principales medidas apuntaron a una modificacioĢn de la estructura vial de la ciudad al establecer un sistema de mano uĢnica en las principales avenidas de CoĢrdoba, sobre todo en la zona ceĢntrica, con el objetivo de agilizar el traĢfico 3. Estas medidas seguiĢan, en liĢneas generales, criterios funcionalistas asociados a la ā€œCarta de Atenasā€ del urbanismo de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) cuyo repertorio de soluciones tendiĢa a privilegiar a los automotores por sobre los peatones o el transporte puĢblico. Aunque el Plan Regulador de La Padula (1954ā€”1958) se encuadraba en la tradicioĢn de la ciudad jardiĢn, la uĢnica parte de este que se llevoĢ adelante fue la relativa a la estructura vial 4. En ella se habiĢan identificado una serie de arterias principales que en su paso por el centro se encontraban con la trama urbana del periodo colonial ā€”cuyo ancho de calles era inapropiado para la nueva cultura del automoĢvilā€”, lo que requirioĢ la intervencioĢn en diferentes puntos. La maĢs destacada fue la ampliacioĢn de la avenida Chacabucoā€”MaipuĢ entre 1967 y 1968, que afectoĢ cerca de seis cuadras densamente edificadas. La implementacioĢn de las manos uĢnicas se hizo en dos etapas y seguiĢa el criterio de que habiĢa que ā€œproyectar hacia el futuro en materia de fluidez circulatoriaā€ en tanto ā€œse debe ganar no en salvar distancias, sino en salvar tiempoā€, seguĢn el Intendente 5. A ello se le sumaba la instalacioĢn reciente de semaĢforos.

Como complemento de este plan, se procedioĢ a una modificacioĢn de dos de las plazas maĢs significativas de la ciudad: la de VeĢlez Sarsfield y General Paz, en tanto se pretendiĢa crear un ā€œciĢrculo raĢpido alrededor del centro que contempla la delimitacioĢn de un nuĢcleo diferenciado alrededor de la zona peatonalizadaā€ 6. Estos dos nudos se habiĢan constituido, hacia principios de siglo, como los dos extremos de uno de los ejes monumentales de la ciudad sobre el cual se pensaron algunos de los principales edificios puĢblicos. Estas intervenciones no carecieron de controversia: mientras el ejeĢrcito reclamaba la propiedad de la Plaza General Paz 7, diversas voces se oponiĢan a la intervencioĢn sobre la plaza VeĢlez Sarsfield. La premura y la falta de definiciones sobre los nuevos emplazamientos de las estatuas ā€”se habloĢ de llevar a VeĢlez Sarsfield al frente del Palacio de Justicia o al Paseo Sobremonteā€” ayudaron a generar la poleĢmica.

AsiĢ, por ejemplo, la Bolsa de Comercio sacoĢ un comunicado en el que expresaba que ā€œno existen fundamentos que justifiquen esta decisioĢnā€ en tanto los proĢceres ā€œno pueden ser desplazados del sitio donde CoĢrdoba los ha colocado, despueĢs que la historia dio su fallo definitivoā€ 8. Igualmente, en una nota firmada por el arquitecto Eduardo AĢlvarez se hablaba del ā€œderrocamiento de VeĢlez Sarsfieldā€ y alliĢ senĢƒalaba a la ā€œCarta de Atenasā€ como inspiradora de la iniciativa y la contraponiĢa a la ā€œCarta de Veneciaā€ de 1967 que alentaba a la conservacioĢn de monumentos y de sus entornos urbanos. Esta referencia permite senĢƒalar que, para la eĢpoca, el urbanismo funcionalista habiĢa sido fuertemente criticado a nivel internacional, no soĢlo a partir de la Carta de Venecia sino tambieĢn, por ejemplo, a traveĢs del libro de Jane Jacobs, Muerte y vida de las grandes ciudades (1961).

De cualquier manera, quien mejor captoĢ la ironiĢa que suponiĢa ā€œderribarā€ a sus dos figuras maĢs emblemaĢticas, en una ciudad que acababa de salir del shock del Cordobazo, fue la revista JeroĢnimo, que senĢƒalaba que

ā€œ(...) Hace un anĢƒo aproximadamente la opinioĢn puĢblica cordobesa tuvo motivos para inquietarse. En el sector ceĢntrico de la ciudad, a las corridas estudiantiles y los gases policiales provocados por los non sanctos exaĢmenes de ingreso, se sumaron piquetes obreros que se dedicaban con especial cuidado a desmontar la figura del ilustre VeĢlez Sarsfield. Pero no se trataba de un ataque revisionista contra el Codificador. SiĢ, en cambio, de la puesta en marcha del operativo ā€˜mano uĢnicaā€™ con que el entonces intendente, arquitecto Hugo Taboada, tratada de solucionar el problema de una ciudad con calles estrechas y rugientes automoĢvilesā€ 9
ā€œMonumentos. Otra vez La Tabladaā€, JeroĢnimo, anĢƒo 3, N 35, primera quincena de febrero de 1971, p. 40.
Mapa del centro donde se pueden apreciar las 3 etapas de peatonalizaciĆ³n, junto al sistema de galerĆ­as. 

Como parte complementaria a estas medidas, Taboada propuso la realizacioĢn de ā€œaĢreas peatonalesā€ en el centro histoĢrico. HabriĢa que precisar que este proyecto veniĢa a solucionar una situacioĢn de hecho de larga data que era el uso cuasi peatonal de algunas de la calles maĢs angostas del centro ā€”como la 9 de julio o la San MartiĢnā€”, y que tuvo una primera prohibicioĢn de traĢnsito vehicular en una ordenanza de traĢnsito de 1950 10. Igualmente, en 1964 el italiano LaĢzaro Devoto, mientras estuvo en la direccioĢn de Planeamiento Urbano, propuso un aĢrea de uso exclusivo para peatones 11. De todas maneras, aunque en teĢrminos teĢcnicos las peatonales buscaban separar a los peatones del traĢnsito vehicular y, de esa forma, adecuar el espacio urbano a una praĢctica que ya veniĢan desarrollaĢndose, no le quita la radicalidad y la novedad a la propuesta de peatonalizacioĢn por el contexto en que se produjo y por el tipo de fundamentacioĢn a la que se apeloĢ.

En tal sentido, La voz del interior senĢƒalaba que se trataba de una ā€œrevolucioĢn en el centro de la ciudadā€ 12. Para el intendente, se trataba de

ā€œcrear una zona aislada peatonal, en el casco chico, que se una a la vez con el centro histoĢrico y crear para el peatoĢn una Ā«islaĀ» de trabajo y de estar. CoĢrdoba es una ciudad que tiene algo de livingroomā€ 13
ā€œReportaje: la ciudad cambioĢ de manoā€, JeroĢnimo, anĢƒo 1, No15, septiembre de 1969. Subrayado miĢo.

La cita es ilustrativa de coĢmo se percibiĢa el centro histoĢrico de la ciudad que congregaba la mayor parte de la actividad comercial, institucional, universitaria y poliĢtica. Pero tambieĢn es ilustrativa de los cambios de sentido que pueden sufrir las ideas. Justamente en oposicioĢn a la idea funcionalista de transitar ā€”ligado al automoĢvilā€”, la nocioĢn de estar o permanecer emergiĢa con fuerza en los discursos y propuestas urbanas innovadores de la eĢpoca que poniĢan foco en la recuperacioĢn de los ā€œcentros histoĢricosā€ pero, en el caso de CoĢrdoba, lo haciĢa apelando a la imagen y figura del livingroom. Como se sabe, el livingroom fue uno de los espacios centrales en el proceso de modernizacioĢn del habitar. Este representaba el espacio de sociabilizacioĢn y ocio de la familia y de los amigos y habiĢa sido previamente difundido en los sesenta a traveĢs de revistas especializadas pero tambieĢn de difusioĢn masiva que se ocupaban del hogar, como Claudia (Ballent, 2014).

Pero en cuanto espacio privado y por tanto sujeto a la autoridad familiar, el livingroom extendiĢa, en su faceta maĢs amigable, los valores de autoridad e individualismo que proponiĢa la ā€œRevolucioĢn argentinaā€. De tal forma, el living se volviĢa una sineĢcdoque de la ciudad. Tal vez con esta propuesta, realizada pocos meses despueĢs del Cordobazo, que resultoĢ en la destruccioĢn parcial del centro y sus alrededores, se pensoĢ que se podiĢa devolver cierta domesticidad que la revuelta urbana habiĢa eliminado. Pero tambieĢn es posible pensar que con ella se buscaba disputar el nuevo sentido que habiĢa adquirido el centro de la ciudad como el espacio de la revuelta popular de obreros y estudiantes ā€”sentido que se reafirmariĢa en los proĢximos anĢƒos ante cada aniversario del acontecimiento y ante cada conflicto social de gravedad, como en el Viborazoā€”. Por otra parte, y en teĢrminos maĢs mundanos, la peatonalizacioĢn contribuyoĢ junto a las galeriĢas comerciales, a convertir al centro en una suerte de paseo comercial a cielo abierto de gran eĢxito.

Sin dudas, el proyecto maĢs importante de Taboada, las peatonales, conviene analizarlo maĢs en extenso. Al poco de asumir, Taboada designoĢ a Osvaldo Ramacciotti como director de la AsesoriĢa de Planteamiento Urbano. Al parecer, la idea de las peatonales fue pensada conjuntamente entre ellos dos 14. SeguĢn la informacioĢn disponible, el proyecto se pensoĢ en tres etapas: la primera peatonal fue sobre 9 de Julio (entre VeĢlez Sarsfield y Rivadavia), proyectada entre noviembre de 1969 y mayo de 1970 (Imagen V); la segunda, sobre calle Rivera Indarte lo fue en junio de 1971; mientras que la tercera etapa que abarcaba la calle DeaĢn Funes y las inmediaciones del Cabildo y la Catedral lo fue, presumiblemente, entre 1971 y 1972 (Imagen IV -mapa desplegable-). El proyecto incluyoĢ el disenĢƒo de mobiliario urbano ā€”farolas, bancos, kioscosā€” que por sus materiales y colores, adquiriĢa una esteĢtica pop. HabriĢa que precisar, igualmente, que para la misma eĢpoca Buenos Aires habiĢa propuesto la peatonalizacioĢn de la calle Florida, que resultoĢ mucho maĢs acotado y de menor eĢxito que el de CoĢrdoba 15.

Caricatura sobre las peatonales de CoĢrdoba, donde puede apreciarse la mezcla entre la interaccioĢn social y comercial. TambieĢn puede observarse el mobiliario urbano disenĢƒado para ella. Fuente: JeroĢnimo, anĢƒo 3, N 35, primera quincena de enero 1971.

Ahora bien, a nivel internacional las peatonales procediĢan de una prolongada discusioĢn y contaban con numerosos antecedentes. En buena medida las peatonales eran parte de un debate que buscaba reconsiderar el papel de la calle y el espacio puĢblico que comenzoĢ a gestarse dentro de los CIAM, cuando comenzoĢ a revisarse la ā€œCarta de Atenasā€. Una de las primeras voces que propuso reconsiderar el tema de las calles fue la del catalaĢn Josep LluiĢs Sert en su libro de 1944 ā€œCan Our Cities Survive?ā€ en donde senĢƒalaba, entre otras cuestiones, que la calle, en tanto canal de traĢfico, debe garantizar un fluido movimiento de autos y peatones sin que uno interfiera con el otro y que la calle no podiĢa identificarse con una sola funcioĢn.

Pero ademaĢs senĢƒalaba que ante el constante incremento del traĢfico (cuyas principales viĢctimas eran los peatones), el simple ensanchamiento de calles no era suficiente y que se requeriĢa una nueva mirada maĢs abarcativa que permitiera modernizar el sistema de calles. Junto a ello, ademaĢs, proponiĢa la consideracioĢn de los centros ciĢvicos como verdaderos polos de cultura urbana. Varias de estas cuestiones fueron retomadas en diversos encuentros de los CIAM en la segunda posguerra, aunque con diferente valencias 16. Por ejemplo, en torno a la organizacioĢn y realizacioĢn del CIAM 8 sobre el ā€œcorazoĢn de la ciudadā€ (Hoddesdon, Inglaterra, 1951) es que se discutioĢ en torno a los ā€œcentros ciĢvicosā€, que uniĢa los desarrollo de aĢreas peatonales ceĢntricas en los nuevos pueblos que se creaban en Holanda, Suiza y Gran BretanĢƒa, junto a la preocupacioĢn por los ā€œcentros histoĢricosā€ de los grupos italianos (Mumford, 2000: 201 y ss.).

En tal sentido, el corazoĢn de la ciudad era entendido como el lugar donde el sentido de comunidad se expresaba fiĢsicamente. Por ejemplo, el grupo MARS sosteniĢa que se trataba de un elemento ā€”el centroā€” que hace de una comunidad, una comunidad. En resumen, y como senĢƒala Eric Mumford (2000: 215), ā€œCIAM 8 puede ser visto como un punto de referencia para las nuevas formas de espacio puĢblico, incluyendo los shopping malls, la renovacioĢn de los centros histoĢricos y los parques temaĢticos que llegaron a caracterizar el urbanismo en la raĢpida descentralizacioĢn de las ciudades de los anĢƒos cincuenta y posteriormenteā€.

Por otra parte, fue en el CIAM 9 sobre la ā€œCarta del haĢbitatā€ (Aixā€“enā€“Provance, Francia, 1953) que el matrimonio Smithson desafioĢ el discurso de los CIAM sobre la ciudad funcionalista, cuestionando la validez de la ā€œCarta de Atenasā€ y proponiendo una nueva ā€œjerarquiĢa de asociaciones humanasā€ para reemplazarla. AlliĢ presentaron el proyecto de una grilla de ā€œUrban Reidentificationā€ en cuyo texto poniĢan como central el problema de la ā€œidentidadā€. Para ese entonces, Alison y Peter Smithson habiĢan presentado su proyecto para el Golden Lane que introduciĢa, como novedoso, sendas peatonales en los pisos superiores como forma de recrear un nuevo pattern urbano. Poco tiempo despueĢs, en la reunioĢn de 1953 en Doorn, Holanda, Jacob Bakema y Johannes Van Den Broek presentaron su proyecto del Lijnbaan de Rotterdam que consistiĢa en un aĢrea de comercio peatonal con bloques de viviendas.

Si para mediados de los sesenta ya eran numerosas las propuestas de peatonales en diversas ciudades europeas, para los setenta se hablaba de un boom de nuevos ā€œparaiĢsos para peatonesā€ en la RepuĢblica Federal Alemana, con maĢs de 220 ciudades con calles peatonales en 1973 (Monheim, 1979). En resumen, en los debates urbaniĢsticos de los cincuenta y sesenta las peatonales fueron entendidas no soĢlo como espacio de circulacioĢn sino como aĢmbito donde era posible detenerse y pasar tiempo, como una de las soluciones espaciales de un nuevo repertorio de temas que incluiĢan una reconsideracioĢn de la comunidad, de la identidad y del espacio puĢblico.

3

Como deciĢamos, estos proyectos e ideas deben enmarcarse en un estado de discusioĢn sobre el urbanismo y la ciudad que se dieron en la FAU, de los que participaron tanto el Intendente como buena parte de los teĢcnicos del Municipio. En primer lugar, habriĢa que decir que los teĢcnicos del municipio no soĢlo proveniĢan de la Facultad de Arquitectura sino que tambieĢn ensenĢƒaban en ella. En segundo lugar, que todos ellos teniĢan una formacioĢn de grado en arquitectura aunque algunos realizaran estudios de posgrado en planeamiento, mayoritariamente en el extranjero. En tercer lugar, esta situacioĢn suponiĢa un incipiente proceso de especializacioĢn del urbanismo pero en el que todaviĢa no apareciĢan claramente delimitadas las miradas del arquitecto de las del urbanista/planificador. En cuarto lugar, el urbanismo que se ensenĢƒaba en la Facultad ā€”hasta finales de los sesenta en manos de profesores italianos, como Devoto o La Padulaā€” se caracterizaba por una aproximacioĢn de tipo socioloĢgica o histoĢrica en los que no faltaban las consideraciones econoĢmicas y culturales. Intentemos ver estas cuestiones maĢs de cerca.

Aunque no contamos con toda la informacioĢn necesaria y la que tenemos no es del todo precisa, entre 1967 y 1975 funcionoĢ la AsesoriĢa de Planeamiento Urbano como aĢrea especiĢfica de la Municipalidad encargada de las poliĢticas urbanas. De lo que hemos podido reconstruir, de los profesionales que alliĢ trabajaban desde finales de los sesenta ā€”sin dudas, la lista es incompletaā€” podemos mencionar a: MariĢa Elena Foglia, Josefa MartiĢnez, Juan Tumosa, David Malik, Sara Rosi, Carlos GoĢmez, JoseĢ Armando Eguiguren, Hugo Antonio Gandini, Horacio RodriĢguez Masjoan, JoseĢ Antonio Linares, Norberto Garimano. Todos ellos, como deciĢamos, profesores de la FAU, algunos en el aĢrea de urbanismo, como Tumosa, otros en la de arquitectura, como Foglia 17. Buena parte de ellos realizaron estudios de posgrado en urbanismo o planificacioĢn en el exterior: Foglia en BeĢlgica (1962/62), Rosi en Londres (1969/70), GoĢmez en Madrid (1972).

Para el caso abordado me interesa centrarme en Osvaldo Ramacciotti por su papel central durante la intendencia de Taboada ā€”a quien conociĢa de la Facultad. Recibido de arquitecto en 1964, la trayectoria posterior de Ramacciotti se inscribe en un momento de consolidacioĢn de una red interamericana de pensamiento urbano, facilitando la estadiĢa y formacioĢn de posgrado en diversos centros latinoamericanos y norteamericanos, todo ello en el marco de las poliĢticas de ayuda y financiamientos patrocinadas por los Estados Unidos ā€”y varias fundaciones de ese paiĢs, como la Ford o la Rockefellerā€” como parte de su poliĢtica para AmeĢrica Latina (Gorelik, 2014; Jajamovich, 2017). Si bien sus primeros pasos en el urbanismo fueron bajo la guiĢa de La Padula y Devoto, su formacioĢn se dio en el marco del Programa Interamericano de Planeamiento Urbano y Regional (PIAPUR) a traveĢs de una beca de la OrganizacioĢn de los Estados Americanos que le permitioĢ hacer una maestriĢa en Lima, PeruĢ, y Yale, Estados Unidos. Estas dos estancias le facilitaron generar una red de contactos que posteriormente le sirvieron para conseguir importantes encargos ā€”por ejemplo, la realizacioĢn de una Plan Regulador para la ciudad de Guatemala y luego para Tegucigalpaā€” 18.

Se podriĢa decir que Ramacciotti expresaba, a nivel local, alguna de las posturas innovadoras del urbanismo internacional, sobre todo en lo que haciĢa a la criĢtica del urbanismo funcionalista asociado a los CIAM y su Carta de Atenas. En tal sentido, en diversas intervenciones en La voz del interior apuntaba al caraĢcter reflexivo del urbanismo ā€”como opuesto a un mero conocimiento teĢcnicoā€” 19 que debiĢa tener en cuenta no soĢlo el proveer comodidades materiales y satisfacer las necesidades fiĢsicas de la poblacioĢn sino incorporar ā€œlas implicaciones socialesā€ de la arquitectura y el urbanismo, para lo cual se necesitaba el auxilio de las ciencias sociales. 20

De alguna manera, estas opiniones adelantaban alguna de sus posturas que es posible deducir del seminario que dictoĢ en Guatemala en 1972 sobre ā€œdesarrollo urbanoā€. El texto es posterior a su paso por la Municipalidad y muestra cierto impacto de los debates que se dieron en el Taller Total, pero es indicativo de las referencias que manejaba para la eĢpoca. En primer lugar, habriĢa que precisar que el ā€œSeminarioā€ estaba basado sobre la idea, con cierta difusioĢn ya, de ā€œdisenĢƒo urbanoā€. Seguramente aprendioĢ esta perspectiva en su paso por Yale, donde habiĢan recalado algunos de sus promotores.

Como se sabe, el disenĢƒo urbano tuvo su origen en unas conferencias dictadas Sert en la Graduate School of Design de Harvard en 1956 y del posterior Master que alliĢ abrioĢ. Como perspectiva del urbanismo, busca ocuparse de la forma urbana a partir de un cruce entre la formacioĢn del arquitecto, la del planificador y la del paisajista (Silvestri, 2014). No deja de ser interesante que Ramacciotti articulara su definicioĢn de disenĢƒo urbano con una reconsideracioĢn maĢs amplia de las relaciones entre urbanismo ā€”o planificacioĢnā€” y sociedad.

En tal sentido, Ramacciotti definiĢa al disenĢƒo urbano contraponieĢndolo al disenĢƒo de objetos. Este uĢltimo, entendiĢa, consistiĢa en un ā€œproducto finito y estaĢticoā€ en el que el disenĢƒador teniĢa un ā€œcontrol totalā€ y existiĢa la posibilidad de ā€œcuantificacioĢn de los valores del objetoā€ mientras el primero implicaba un producto que no era finito, sino ā€œdinaĢmico y cambianteā€, que no era ā€œtotalmente controlable por el disenĢƒadorā€ y cuyos valores no eran ā€œcuantificablesā€ (Ramacciotti, 1972: 14).

SeguĢn precisaba, en el disenĢƒo urbano el ā€œproblema pertenece al disenĢƒador, pero para ser usado por la sociedadā€ y que es eĢsta la que lo ā€œconstruye y modifica permanenteā€. MaĢs auĢn, Ramacciotti proponiĢa la existencia de cuatro tipos de enfoques sobre el urbanismo: el ā€œtradicionalā€ ā€”CIAMā€”, el ā€œtradicional popā€ ā€”Peter Cook, Archigram y la fascinacioĢn tecnoloĢgicaā€”, el ā€œcientificistaā€ ā€”programacioĢn lineal, ciberneĢtica, meĢtodos matemaĢticos pero que excluyen las variables socio-poliĢticasā€” y el ā€œempresarioā€ ā€” el urbanismo como valor de cambioā€”. A estos le agregaba ā€œnuevas actitudes y dimensionesā€ ā€”que deberiĢamos suponer incluiĢan al disenĢƒo urbanoā€”, en el que se buscaba ā€œun nuevo enfoque totalizador que introduzca ademaĢs, la dimensioĢn socio-poliĢtica, que contribuya a elaborar una nueva ciencia urbana, una disciplina valorativa y que al mismo tiempo deberaĢ convertirse en auteĢntica praĢctica socialā€ 21 (Ramacciotti, 1972: 17). Esta uĢltima proposicioĢn no era muy distinta de la que habiĢa planteado Corea en el Taller Total ā€”y la inclusioĢn de su trabajo como bibliografiĢa complementaria es indicio de su impactoā€”.

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Ahora bien, ĀæcoĢmo interpretar posturas teoĢricas radicalizadas ā€”o, por lo menos, que replicaban argumentos de los sectores maĢs politizadosā€” por parte de personajes que, como Ramacciotti, no proveniĢan de aĢmbitos izquierdistas? Hasta donde hemos podido indagar, ninguno de los teĢcnicos trabajando en la Municipalidad teniĢa militancia poliĢtica, menos de izquierda, lo cual no significa que no hubiera importantes diferencias entre ellos. Y, sin embargo, todos ellos tuvieron una decidida participacioĢn en el Taller Total. En tal sentido, se podriĢa suponer que aunque no estaban poliĢticamente comprometidos ni teniĢan militancia poliĢtica podiĢan de todas maneras compartir perspectivas e ideas que se formulaban desde los sectores maĢs criĢticos con el urbanismo tradicional y maĢs radicalizados poliĢticamente. Esto habla de la relativa autonomiĢa que existiĢa entre propuestas teoĢricas, proyectos urbanos y posicionamientos poliĢticos. Esa distancia, por otra parte, seriĢa la que permitioĢ conjugar soluciones urbanas que apuntaban en direcciones contrapuestas al tiempo que participar activamente del Taller Total.

Es significativo que Taboada, luego de dejar la Municipalidad, tuviera un muy discreto pero importante papel en la puesta en funcionamiento del Taller Total (TT) en septiembre de 1970. No podemos entrar acaĢ a considerar en extenso los procesos que llevaron a la formulacioĢn del TT. Se podriĢa decir que el TT fue producto del clima de radicalizacioĢn y efervescencia que se habiĢa producido en la ciudad del post- Cordobazo, aunque se reconozcan en eĢl procesos de temporalidades maĢs amplias 22. SeguĢn Juan Carlos FontaĢn ā€”Decano interventor que puso en funcionamiento al TTā€”, fue en una reunioĢn en su casa que Taboada le propuso que asumiera como Decano. En el marco de reĢgimen militar y de una universidad intervenida, el dato no resulta menor ya que Taboada era en ese momento Secretario del Ministerio del Interior de la NacioĢn y contaba con fluidos contactos con la Fuerza AeĢrea. Hay que senĢƒalar que Ramacciotti estuvo muy involucrado en el TT. ParticipoĢ de uno de los dos grupos ā€”junto a Edgardo Nizzo, entre otrosā€” que, en julio de 1970, redactaron un Plan de Estudios alternativo, aunque su grupo le prestoĢ pleno apoyo a la propuesta elaborada por el grupo de FontaĢn, que fue la que se conocioĢ como Taller Total. Ramacciotti se incorporoĢ al Taller once y llegoĢ a ser coordinador de aĢrea.

La experiencia del TT es compleja y contradictoria. De forma sucinta, podemos decir que se tratoĢ de un intento de redefinir las formas de ensenĢƒanza de la arquitectura en el que se suprimioĢ el sistema de caĢtedras sustituyeĢndolas por aĢreas de conocimientos, las que, ademaĢs, se articulaban en sentido vertical ā€”internivelā€” y horizontal ā€”todas las aĢreas debiĢan convergir, a partir de una temaĢtica unificada, en el aĢrea de siĢntesis (arquitectura)ā€”. Junto a ello, se suprimieron las jerarquiĢas docentes ā€”que pasaron a ser dos: docentes formados y en formacioĢnā€” y se modificoĢ el sistema de concurso ā€”que incluiĢa seis meses de prueba, al final del cual los estudiantes teniĢan la uĢltima palabraā€”. AdemaĢs, todo asunto de la Facultad era tratado y resulto por una coordinadora general compuesta, en partes iguales, por profesores y estudiantes.

De esta experiencia nos interesa ver las coordenadas con las que se entendiĢa a la ciudad, lo que nos permitiraĢ poner en un cuadro maĢs amplio las ideas de Ramacciotti. El material con el que contamos es incompleto y se compone principalmente de documentos de trabajo elaborados durante el TT. No aparecen en estos materiales cuestiones especiĢficas al planeamiento o el urbanismo, aunque siĢ se proponiĢan formas diferentes de abordar a la ciudad y sus problemaĢticas. En buena medida, estas nuevas formas de ver a la ciudad respondiĢan a la introduccioĢn de la temaĢtica del haĢbitat que, a nivel de los debates internacionales, habiĢan supuesto un cruce entre arquitectura y ciencias sociales, pero tambieĢn al impacto de los trabajos del socioĢlogo franceĢs Henry Lefebvre.

En tal sentido, se sosteniĢa que ā€œla ciudad no es una simple matriz funcional sino el resultado de un juego social y cultural sumamente complejo como la sociedad que la forma, y al hablar de los niveles intraurbanos del haĢbitat se piensa precisamente en la dinaĢmica de este juego que empenĢƒa motivaciones afectivas que trascienden las funciones institucionalizadasā€, para agregar que ā€œla idea de funcionalismo encuadra los hechos en relacioĢn a su cumplimiento, los considera acontecimientos finitos y transitorios (...). La idea de haĢbitat es radicalmente distinta, se basa en el concepto de permanenciaā€ para finalizar senĢƒalando que la nocioĢn de haĢbitat ā€œincide profundamente en la acentuacioĢn del destino social de la arquitecturaā€. 23

De forma maĢs definida, se puede apreciar en el TT una circulacioĢn importante de los trabajos de Lefebvre y de ciertas nociones ā€”como permanencia, afeccioĢn y juegoā€” que, introducidas en le contexto franceĢs de finales de los cincuenta por el urbanismo Situacionista, tuvieron un amplio eco en las reformulaciones de la cultura arquitectoĢnica internacional de los sesenta (Stanek, 2011; Sadler, 1998). MaĢs allaĢ de esto, el impacto de los trabajos de Lefebvre en los sesenta y setenta fue importante en tanto proveiĢa una mirada renovada sobre la ciudad. La criĢtica a las consecuencias del urbanismo funcionalista ā€”y una criĢtica maĢs amplia al urbanismo como ideologiĢaā€”, la revalorizacioĢn de la vida cotidiana y de su expresioĢn puĢblica: la calle, las consecuencias sociales de la especulacioĢn urbana ā€”como parte del problema maĢs grande de la ciudad entendida como valor de cambioā€” y, sobre todo, la recuperacioĢn de la ciudad como ā€œvalor de usoā€, fueron algunas de las cuestiones abordadas por Lefebvre que eran centrales a las agendas urbanas del momento en un contexto en el que el proceso de crecimiento ā€”y reconstruccioĢn para el caso europeoā€” urbano estaba mostrando consecuencias negativas.

En el marco del TT, quien realizoĢ una de las apropiaciones maĢs productivas de los planteos de Lefebvre fue el rosarino Mario Corea. Si bien su participacioĢn en el Taller Total fue acotada, sus planteos teoĢricos fueron de lo maĢs relevante producido alliĢ. No puedo detenerme extensamente en el tema, tan solo me interesa senĢƒalar que para Corea el urbanismo deberiĢa convertirse en una ā€œpraxis socialā€. Al respecto, deciĢa que ā€œeste urbanismo miraraĢ a la ciudad y a la urbanidad no como un producto directo del arquitecto o equipo de especialistas (equipo de planificacioĢn) sino como el producto de un proceso dialeĢctico entre la sociedad, la realidad material y el arquitecto. No solamente como un proceso intelectual, sino tambieĢn y maĢs importante, como un proceso de praĢctica social y praĢctica poliĢticaā€ (Corea, 1972: 60). Corea representoĢ, en este marco, una de las posiciones maĢs radicalizadas y comprometidas poliĢticamente ā€”y no fue menor su cercaniĢa al Partido Comunista Revolucionarioā€” pero al mismo tiempo significoĢ un intento de pensar las posibles contribuciones especiĢficas de la disciplina a los proceso de transformacioĢn social.

A modo de cierre, quisiera retomar la idea de ā€œsolucioĢn de compromisoā€. Evidentemente entre los debates y praĢcticas que se dieron en el TT y las poliĢticas urbanas de la gestioĢn de Taboada existe un mundo de diferencia, sobre todo en la radicalidad que se vivioĢ en el TT. Sin embargo, en el grupo de arquitectos-urbanistas que trabajaban en la Municipalidad y ensenĢƒaban en la Facultad estaban presentes, desde los sesentas, formas de entender a la ciudad que iban maĢs allaĢ de sus aspectos funcionalistas. La incorporacioĢn de la mirada socioloĢgica no soĢlo permitiĢa incorporar variables que no eran reducibles a una funcioĢn ā€”como el tema del poder, el valor simboĢlico o los procesos de modernizacioĢnā€” sino que tambieĢn predisponiĢa una sensibilidad respecto a las soluciones urbanas posibles.

Ante la situacioĢn en que habiĢa quedado la ciudad luego del Cordobazo, recurrir a las peatonales estaba en sintoniĢa con lo maĢs avanzado de los debates urbanos internacionales en los que se reconsideraba el valor de los centros urbanos para la vida social, la comunidad y la identidad y no pareciĢa demasiado lejos de las formas de entender la ciudad que se proponiĢan desde el TT ā€”con acento en la problemaĢtica del haĢbitat, la nocioĢn de permanencia y afeccioĢnā€”. Pero sin dudas cambiaba su sentido: mientras en el TT se trataba de radicalizar el compromiso social de la arquitectura ā€”y que podiĢa derivar en la idea de un urbanismo como praxis socialā€”, desde la Municipalidad se pensaba que podiĢa contribuir a reconstituir un espacio urbano que, desde el Cordobazo, estuvo signado por la violencia poliĢtica.

Pero esa reconstitucioĢn se haciĢa, por lo menos en el discurso del Intendente, bajo la imagen de domesticidad y familia que remitiĢan a los valores tradicionales ā€”aunque no tradicionalistasā€” de un sector de la RevolucioĢn Argentina ā€”del que participaba Taboada. Efectivamente, esa era la solucioĢn de compromiso entre aquellos debates ā€”o, en todo caso, entre el repertorio de propuestas que podiĢan imaginar los teĢcnicos del municipioā€” y las posibilidades que brindaba un gobierno de facto. Dicho de otra forma, el sentido que podiĢa tener una propuesta urbana como las peatonales ā€”pensadas como recuperacioĢn urbanaā€” era reconvertido en una forma tambieĢn de disputar el espacio urbano.